A veces, sanar no se trata de olvidar el pasado, sino de verlo con otros ojos, desde la madurez, la comprensión y el amor propio.
Solo al comprender qué heridas aún están abiertas, puedes evitar repetir patrones que te limitan. Solo al mirar hacia atrás con amor y claridad, puedes trazar un nuevo camino con más seguridad.